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Aunque muchas veces se utilizan de forma sinónima, ¿sabías que en realidad el sobrepeso y la obesidad no son lo mismo? Te desvelamos cuáles son sus principales diferencias.

Muchas veces estos dos términos llegan a confundirse e incluso llegamos a pensar que se trata del mismo desorden. Una persona obesa padece de sobrepeso, pero ¿una persona con sobrepeso es obesa?

Para determinar si una persona tiene sobrepeso o es obesa, los expertos usan una fórmula que llamamos índice de masa corporal (IMC). Esta fórmula calcula el nivel de grasa en relación a tu peso, estatura y talla.

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La fórmula es la siguiente: IMC = peso (kg) / altura (m)2. Es decir, primero calculas tu peso, luego mides tu altura en metros y a continuación la elevas al cuadrado. De esta forma podrás conocer cuál es tu IMC. Por ejemplo, una persona que pese 58 kilos y mida 1,60 metros podría hacer la siguiente fórmula: IMC=58/(1,60×1,60), siendo el resultado 22,66.

Ya sabes tu índice de masa corporal ahora veamos según la Organización Mundial de la Salud (OMS) dentro de qué categoría te encuentras.

Clasificación del peso según la OMS

A continuación te presentamos una tabla que relaciona el IMC con la clasificación del peso:

Clasificación IMC (kg/m2)
Infrapeso <18,50
Normal 18,50 – 24,99
Sobrepeso 25,00 – 29,99
Obesidad ≥30,00
Obesidad tipo I 30,00 – 34,99
Obesidad tipo II 35,00 – 39,99
Obesidad tipo III ≥40,00
Obesidad tipo IV >50

El sobrepeso

Como hemos podido observar, el sobrepeso se sitúa inmediatamente después del “peso normal”. Por tanto, la misma persona de la que hablábamos anteriormente con talla 1,60 m y 58 kilos llegará al sobrepeso cuando pese 65 kilos.

Como ven, en este caso 7 kilos nos separan de nuestro peso normal. Esos 7 kilos que cogemos en navidad y que se juntan con los de verano, esos que hacen que nos salga barriguita, etc.

Atención: Exceso de peso y muerte prematura

El sobrepeso pues es un fenómeno que podemos combatir fácilmente (unos con más facilidad que otros) a base de mejorar nuestra dieta y realizar deporte. Lo que estos kilos de más nos están diciendo es que ingerimos más cantidad de calorías que las que quemamos.

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El sobrepeso afecta tanto a la salud física como psíquica. A niveles físicos las probabilidades de desarrollar hipertensión y aumentar la glucosa y la grasa en sangre teniendo sobrepeso se disparan. Sin embargo, psíquicamente también nos va a afectar este fenómeno.

Los cánones de belleza actuales, muchos muy alejados de la realidad y la normalidad, están muy presentes entre nosotros y más aún entre los adolescentes. Un sobrepeso puede hacer que el espejo se convierta en nuestro enemigo y que no estemos a gusto con nuestra apariencia física. Este último aspecto deriva en una baja autoestima que puede conducirnos incluso a la depresión.

La obesidad

Cuando hablamos de obesidad hablamos de una enfermedad crónica que hace referencia a los niveles de grasa del organismo. Como pudimos observar en la tabla, la obesidad se encuentra seguidamente al sobrepeso y consta de 3 niveles dependiendo de los valores de grasa en el cuerpo. El de menor tipo es I y el de máximo III.

Pongamos como ejemplo a la misma persona de 1,60 metros, en este caso para considerarse obesa deberá de pesar como mínimo 76 kilos. Hablamos de 18 kilos de más. Ya no es una barriguita, ahora ya no resulta tan sencillo bajar esos kilos tan solo a base de una dieta equilibrada y ejercicio moderado, y sin embargo, se vuelve vital que bajemos de peso por nuestra salud.

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Las causas que pueden provocar esta enfermedad son variadas y nunca son de causa única. Es decir, que siempre 2 o 3 factores se combinan.

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Dentro de las causas más comunes destacan: la genética (33% aproximado), factores socioeconómicos (a niveles más bajos existe una mayor incidencia probablemente por hechos como no poder permitirse alimentos de calidad), psicológicos (trastornos emocionales), relativos al desarrollo (aumento del tamaño o número de células adiposas), actividad física (el sedentarismo es la clave de este desorden), hormonas (diabetes, tiroides, etc.), lesiones en el cerebro (en muy pocos casos) y fármacos (corticoides, antidepresivos, etc.)

Las complicaciones de la salud que se relacionan con esta enfermedad son innumerables, pero de entre ellas nos gustaría resaltar las siguientes: cardiovasculares (varices, infartos), arterioesclerosis, diabetes, problemas respiratorios, osteoarticulares, digestivos, gestacionales, sexuales, neurológicos… Y la lista no ha hecho más que comenzar.

Desde natursan te recomendamos que ante cualquier decisión de cambio de dieta o de entrenamientos agresivos siempre cuentes con la opinión de los profesionales. Ellos te ayudarán a crear una dieta sana acorde a tus características personales y te recomendarán aquellos deportes que te sean más beneficiosos.

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