En los días anteriores nos hemos ocupado sobre cómo debe ser la alimentación del niño, conociendo por ejemplo incluso cómo debe ser una alimentación sana a nivel ciertamente general para que ésta pueda ser denominada e identificada como tal.

Sin embargo, desde hace tiempo venimos remarcando la problemática que en la actualidad –y desde hace concretamente algunos años- existe sobre la obesidad infantil, un problema que va aún en crecimiento tal y como se ha venido comprobando en las últimas décadas.
Precisamente por esta cuestión, es preciso saber que una alimentación sana es fundamental y principalmente básica para el crecimiento tanto sano como saludable de los niños, y en definitiva de los más jóvenes.
Y es que como ya indican muchos expertos en nutrición y dietética, el riesgo de padecer enfermedades relacionadas directamente con el sobrepeso y la obesidad es tremendamente alto, sobretodo si no se adquieren unos buenos hábitos alimenticios desde la infancia.
Una de las mejores maneras de prevenir la obesidad infantil en los más pequeños es seguir la denominada como dieta mediterránea, que se caracteriza fundamentalmente porque es rica en hortalizas, frutas y verdura, y en la utilización –entre otras cuestiones- de uno de los aceites más sanos: el aceite de oliva.
Seguir una dieta equilibrada con la práctica de ejercicio diario (por ejemplo en la escuela o en actividades extraescolares) ayuda mucho no sólo a que nuestros hijos no estén en riesgo de padecer obesidad infantil, sino a que crezcan sanos y saludables.
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Publicado el día 03 abr, 2009
Fecha de última revisión 03 abr, 2009
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