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La aplicación de frío o calor tiene determinados efectos, ventajas y beneficios sobre la lesión deportiva, pero no siempre es adecuado utilizar una u otra opción. Te explicamos cuándo sí es recomendable.

Cuando nos dedicamos a hacer ejercicio es a vece inevitable sufrir alguna lesión que otra. Las lesiones no siempre asoman como consecuencia del ejercicio son muchas las situaciones que pueden darse en nuestra vida y como consecuencia de ello resultar lesionados: el trabajo, las tareas cotidianas, las tareas domésticas, una caída mientras paseamos, estando de vacaciones, alguna enfermedad.

Las lesiones que podemos llegar a padecer pueden ser varias: lesiones musculares o articulares, contracturas, caídas, golpes, torceduras, calambres musculares, desgarros musculares, rotura de ligamentos.

Cuándo ponerte frío o calor en una lesión

Ante estas lesiones es bueno saber cuándo se debe recurrir a la aplicación de frío o a la aplicación de calor como fin terapéutico y mejorar, o aliviar mientras la lesión remite.

Desde tiempos remotos tanto el frío como el calor se ha utilizado con fines terapéuticos no solo en el caso de los deportistas también para tratar los casos de personas con dolencias crónicas.

Conoce los efectos de utilizar tanto el frío como el calor

Antes de decidir qué aplicarnos sí frío o calor debemos tener presente que es lo que ocurre cuando se lesionan tanto los músculos como los ligamentos, tendones o tejidos adyacentes sucede que los vasos sanguíneos de la zona pueden resultar dañados.

Ese daño en los vasos sanguíneos hace que se produzca una hemorragia en el interior de los tejidos que se encuentran alrededor y como consecuencia de esto surge una inflamación, aumenta la presión de esos tejidos y además de inflamación produce tumefacción y dolor.

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En estos casos es bueno recurrir a la aplicación de frío que deberá aplicarse en el momento de sufrir la lesión.

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El resultado de aplicar inmediatamente el frío hace que se produzca una vasoconstricción lo que contribuye a la hora de que la hemorragia sea menor y la inflamación también.

En caso de que recurriéramos a la aplicación de calor podemos decir que se produciría casi el efecto contrario ya que los vasos sanguíneos se dilatarían con el calor, aumentando también el líquido de los tejidos con lo que tanto el sangrado de la zona afectada como la inflamación, serían mayores, y el dolor también, además la curación de la lesión sería más lenta.

En qué tipo de lesiones podemos aplicar frío y en cuáles calor

El frío está indicado en casos de lesiones de tipo muscular o articular y debemos tener en cuenta aplicarlo inmediatamente, según resultemos lesionados.

La aplicación de frío es eficaz en el tratamiento de:

  • Esguinces.
  • Torceduras.
  • Contracturas.
  • Contusiones.
  • Golpes.
  • En lesiones musculares, de ligamentos, articulares.
  • En procesos inflamatorios agudos.

El frío no solo es bueno para las lesiones, también es ideal utilizarlo después de haber realizado el ejercicio ya que ayuda a relajar la musculatura así como a mejorar la fatiga muscular.

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El calor en cambio es eficaz en caso de estas dolencias:

  • Tras períodos largos de inmovilización.
  • Para disminuir tanto la rigidez como la falta de movilidad en casos de reumatismos, artrosis, artritis.
  • Para aliviar el dolor en enfermedades degenerativas crónicas como es el caso de las artritis y artrosis.
  • En caso de rigidez articular.
  • Para casos de gota.
  • Para mejorar las contracturas musculares, dolores cervicales, ciática, tendinitis, lumbalgias.
  • Antes de comenzar a hacer ejercicio como calentamiento previo.
  • Como calentamiento previo antes de una sesión de masaje.

¿Y cuándo combinar frío y calor?

Para mejorar algunas dolencias a veces se hace necesario la combinación de calor y de frío llegando a obtener buenos resultados.

La combinación de ambos tratamientos es eficaz en el caso de personas con movilidad reducida y que necesitan rehabilitación.

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Para estos casos antes de comenzar los ejercicios de rehabilitación para disminuir la rigidez articular se hace necesario la aplicación de calor, de esta forma al disminuir la rigidez tanto los tendones como los músculos podrán moverse mejor con lo que el dolor también es menor.

Para después de terminar con los ejercicios de rehabilitación y reducir tanto la inflamación de los tendones y músculos que se hayan trabajado la aplicación de frío calmará los dolores que pudieran asomar después del ejercicio de rehabilitación.

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