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¿Cómo cuidar la piel grasa? Te descubrimos algunos consejos útiles para limpiar, cuidar y proteger las pieles grasas naturalmente, con 2 recetas de mascarillas fáciles de hacer en casa.

La piel es el órgano más grande y largo de nuestro cuerpo, pudiendo alcanzar entre los 1,5 a 2 metros cuadrados, y que a su vez tiende a pesar entre los 3 a los 4 kg. De hecho, se encuentra en relación directa y permanente con el resto de órganos, de ahí que cualquier alteración que surja en ella puede indicar la presencia de algún tipo de disfunción o enfermedad.

Entre sus funciones más importantes podemos mencionar la de proteger a nuestro organismo de ataques microbianos, mecánicos, físicos y químicos, ayudarnos en el proceso de regulación de la temperatura corporal, es fundamental en la síntesis de la vitamina D y transmitir estímulos táctiles, térmicos y/o dolorosos a través de sus distintas terminaciones nerviosas.

Piel grasa

Existen diferentes tipos de piel cuyas características y cuidados varían enormemente de una a otra. Por lo que saber qué tipo de piel tenemos es fundamental a la hora de mantener un cuidado lo más adecuado y correcto posible, puesto que los productos de higiene o cuidado a utilizar variarán en función de la piel que tengamos.

Cómo es una piel grasa

La piel grasa se caracteriza por ser un tipo de piel que produce un exceso de sebo. Presenta unos poros de medios a grandes en la conocida como zona T del rostro (comprende la frente, la nariz y la barbilla), siendo posible a su vez encontrarlos en otras zonas como por ejemplo la mejilla o el cuello.

Las glándulas sebáceas se caracterizan por ser hiperactivas, lo que brinda a la piel una apariencia brillante. Además, se trata de un tipo de piel más proclive a la presencia de acné, y a la existencia de poros obturados.

Debemos prestar atención a las condiciones climáticas, puesto que tanto el calor como la humedad tienden a aumentar la producción de sebo, mientras que una menor humedad y una temperatura fresca ayuda a su eliminación.

Recomendaciones para cuidar la piel grasa

Si la piel grasa se deshidrata tiende a producir más sebo y grasa para compensarlo, por lo que el objetivo principal es eliminar el exceso de grasa pero sin retirar la capa que protege la piel de forma totalmente natural.

Consejos para el cuidado de las pieles grasas

Son especialmente útiles –y adecuados- el uso de jabones suaves, ya sean líquidos o en pastilla. También son muy aconsejables los geles con base de agua, sobre todo cuando los utilizas dos veces al día.

Sobre el uso de limpiadores, es recomendable utilizar un limpiador a base de arcilla o de leche, o bien combinarlos con el uso de limpiadores de frutos secos molidos o de semillas, lo que ayuda a limpiar la piel de grasa sin precisamente retirar su capa protectora.

Después de limpiar tu piel es útil aplicarte una infusión de hierbas astringente con determinadas plantas medicinales: destacan en este sentido el perejil, romero, menta, salvia, melisa, tomillo o hierba de limón. Estas hierbas poseen la capacidad de ayudar a retirar los posibles residuos dejados por el producto limpiador, a la vez que restablecen el nivel de pH adecuado.

A la hora de hidratar la piel recuerda que no es recomendable hidratar las pieles grasas en exceso, ya que en muchos casos puede de hecho no ser necesario. No obstante, sí es útil rociarte el rostro y el cuerpo con agua de hierbas hidratante, sobre todo de melisa, romero o rosas.

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Mascarillas aconsejadas para pieles grasas

  • Mascarilla de perejil y menta: necesitas 1/4 taza de perejil fresco picado, 1/4 taza de hojas de menta troceadas y 2 tazas de agua destilada. Pon el agua en un cazo y lleva hasta el punto de ebullición, cuando alcance este punto retira del fuego. Añade las hierbas, tapa el cazo y deja en maceración 30 minutos. Filtra y reserva en una botella de vidrio hasta un máximo de una semana en el refrigerador. Al momento de aplicártelo utiliza un algodón y deja actuar hasta que se seque.
  • Mascarilla de limón: necesitas el zumo de medio limón y 1/2 taza de hamamelis. Parte el limón por la mitad y exprímelo para obtener su jugo. Hierve en un cazo media taza de agua y cuando alcance el punto de ebullición añade el hamamelis, apaga el fuego, tapa y deja en maceración 30 minutos. Luego filtra la infusión, mezcla con el jugo de limón, reserva en la nevera y cuando esté fría aplícala sobre el rostro.

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