Como sabemos, la presión sanguínea es la fuerza de la sangre en contra de las paredes de las arterias y venas creada por el corazón cuando bombea la sangre.
Dependiendo de nuestras actividades, es normal que la presión sanguínea suba o baje, dependiendo de nuestra alimentación, de nuestra actividad diaria, de nuestra alimentación y, ante todo, de nuestro estilo de vida.
La presión sanguínea se expresa en dos números. El primero se llama presión sistólica (“máxima”) y el segundo la presión diastólica (“mínima”). La primera es la presión sanguínea cuando el corazón está bombeando la sangre; sin embargo, la segunda es la presión cuando nuestro corazón descansa entre latidos.
Cuando la presión sanguínea es considerada “alta”, se tienen en cuenta ambos datos. Por tanto, tener siempre a mano cuál vendría a ser la clasificación de la tensión arterial dependiendo de los niveles mínimos o altos es siempre fundamental para tratar de descubrir precisamente eso: si sus niveles son altos o bajos.
Teniendo en cuenta sobretodo estas cifras, nos podemos encontrar con una tensión arterial óptima, normal, normal-alta, ligera, moderada o bien tensión arterial grave en casos más extremos en que la presión sanguínea se sitúe a 180/110.
Clasificación de la tensión arterial
En función de las cifras, la tensión arterial se clasifica en:
- Tensión arterial óptima si la cifra es menor de 120/80.
- Tensión arterial normal si ésta es menor de 130/85.
- Tensión arterial normal-alta si ésta oscila entre 130-130/85-89.
- Tensión arterial ligera si oscila entre 140-159/90-99.
- Tensión arterial moderada si se encuentra entre 160-179/100-109.
- Tensión arterial grave si es mayor de 180/110.

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Publicado el día 05 may, 2008
Fecha de última revisión 17 sep, 2011
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