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Descubre cómo tomar la miel, cómo usarla y cómo consumirla para disfrutar de todas sus propiedades preventivas, medicinales y curativas.

La miel, como de buen seguro sabrás, se caracteriza por ser un producto de origen natural con una textura viscosa y un sabor muy dulce, el cual es producido por las abejas a partir del néctar de las flore y secreciones de partes vivas de las plantas, o bien a partir de excreciones de insectos chupadores de plantas. Es un producto natural y popular de las abejas, quienes la recogen, la transforman y la combinan en su interior con la enzima invertasa, que contiene la saliva de las abejas y lo almacenan en los panales, lugar donde madura. En el interior de las abejas el néctar se condensa por medio de la acción del amasado del producto y de una serie determinada de fermentos.

Dependiendo de la flor o planta de donde las abejas liben, podemos encontrarnos con distintos tipos de miel, todas de origen y procedencia completamente natural: destacan sobre todo las más populares como la miel de romero, de azahar, de eucalipto, de mil flores, de palma y de brezo. No obstante, también existen otras menos conocidas, como por ejemplo: miel de lavanda, de diente de león, de acacia, de pino, de encina, de castaño y de tilo. Por todo ello, es habitual que tanto sus características organolépticas (en cuanto a textura, aroma y sabor) varíen, al igual que sus distintas propiedades y beneficios.

Cómo tomar la miel

Cuáles son los beneficios de la miel más importantes

  • Muy rica en nutrientes esenciales: destaca su riqueza en vitaminas como la vitamina A, C, D, B1, B2, B3, B5 y B6; y en minerales y oligoelementos como el cobre, magnesio, hierro, fósforo, potasio, azufre, calcio, sodio y manganeso. Además, también aporta ácidos orgánicos como el ácido acético y el ácido cítrico.
  • Ayuda a reforzar el sistema inmunológico: la miel es un alimento natural muy rico en nutrientes esenciales, con acción como antioxidante gracias a su contenido en flavonoides y fenólicos.
  • Excelente contra gripes y resfriados: la miel actúa como antioxidante antiviral y antimicrobiano, por ello se convierte en un remedio tradicional muy popular en caso de gripes y resfriados.
  • Ideal contra los dolores de garganta, la tos y enfermedades respiratorias: dado que la miel actúa como antioxidante antiviral, antimicrobiano y antiinflamatorio, resulta ideal a la hora de calmar el dolor de garganta. Además, dependiendo del tipo de miel (como por ejemplo es el caso de la miel de romero y eucalipto), ayuda a aliviar la mucosidad y la congestión nasal. Consumida con limón calma las molestias en la garganta producida por la inflamación y la irritación.
  • Ayuda a descansar mejor: el azúcar presente en la miel ayuda a que el triptófano entre en el cerebro con mayor facilidad, lo que permite la secreción de melatonina, fundamental para la regulación diaria del sueño-vigilia. Por ello resulta ideal tomar un vaso de leche caliente con miel antes de irnos a la cama.
  • Regula el azúcar en la sangre: gracias a su equilibrio entre fructosa y glucosa cuando consumimos miel la porción de fructosa permite que la glucosa sea captada por el hígado, por lo que ayuda a eliminar la glucosa de la circulación sanguínea y reduce el azúcar en la sangre. No obstante, debemos tener presente que se trata de un alimento contraindicado en personas con diabetes.
  • Actúa contra el estreñimiento: dado que la miel es muy rica en fructooligosacáridos, actúa con un efecto laxante suave y natural, siendo útil en caso de estreñimiento.

Descubre cómo tomar la miel para disfrutar de sus beneficios

Cómo consumir la miel para disfrutar de sus propiedades

A la hora de disfrutar de los diferentes beneficios y propiedades de la miel debemos tener en cuenta que existen distintas formas de consumirla y de tomarla, dependiendo de la enfermedad o trastorno de salud que queramos aliviar o tratar de manera natural.

Si por ejemplo deseas disfrutar de sus cualidades preventivas y protectoras, lo más adecuado es consumir 2 cucharadas de miel cada día, por la mañana y por la tarde.

Si deseas calmar el dolor de garganta y disfrutar de sus cualidades protectoras frente a gripes y resfriados, lo más aconsejado es exprimir un limón para obtener su jugo, calentarlo un poco y añadir 1 o 2 cucharadas de miel. Es ideal tomarlo a sorbos. Se trata del remedio popular de miel y limón.

Para calmar y aliviar la tos, es útil tomar una cucharada de miel de romero o de eucalipto cada vez que tengas algún ataque de tos. Te ayudará además a aliviar la molestia causada por la tos continua.

Para dormir y descansar mejor por las noches un remedio tradicional consiste en tomar un vaso o taza de leche caliente con un 1 o 2 cucharadas de miel, consumida una o dos horas antes de irnos a la cama.

También puedes elaborar un jarabe de miel y limón para disfrutar de sus cualidades contra el dolor de garganta, la tos, la faringitis, la gripe y el resfriado. O una deliciosa limonada, ideal para disfrutar todas las mañanas. Por otro lado, en los últimos años tomar agua tibia con limón, un remedio natural digestivo, depurativo, estimulante del sistema inmunológico y como preventivo de enfermedades e infecciones.

Si te interesa descubrir más sobre las cualidades de las diferentes variedades de miel, te animamos a leer las siguientes notas:

Imágenes | Purple Sherbet Photography / Nick Perla

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