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Si quieres sanar tus chakras los cuencos tibetanos son sumamente útiles y adecuados. Te explicamos cómo limpiarlos naturalmente con ayuda de los cuencos del Tíbet.

La ancestral cultura oriental nos brinda nuevas miradas sobre el funcionamiento de nuestra alma y nuestra mente, y nos permite alcanzar el equilibrio físico y mental a través de diferentes caminos. En el día de hoy os hablaremos sobre cómo es posible alcanzar este estado sanando los chakras con los cuencos tibetanos.

La cultura hindú sostiene que existe un cuerpo espiritual (algo que los occidentales podríamos asimilar a la idea del “alma”). Este cuerpo espiritual se compone de una serie de varios vórtices de energía, a los que denominamos chakras, que se encuentran alojados en las 7 regiones principales de nuestro cuerpo.

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Los 7 chakras son (recorriendo el cuerpo de abajo hacia arriba): la raíz, el sacro, el plexo solar, el corazón, la garganta, el tercer ojo y la corona.

La mirada de las tradiciones orientales nos permite comprender al universo como un todo en el cuál cada uno de sus componentes (cada célula, cada átomo) está en permanente vibración, y por lo tanto, su movimiento y su ritmo producen un sonido -una frecuencia propia- que se encuentra en armonía y equilibrio con el resto de los elementos.

Sin embargo, estas frecuencias pueden verse distorsionadas, se vuelve entonces discordantes, rompen la armonía. En esos casos, lo que aparece es el desequilibrio y la enfermedad.

En los casos de frecuencias discordantes, existen terapias para la sanación a partir de sonidos y vibraciones. Los cuencos tibetanos son instrumentos que emiten sonidos y vibraciones muy particulares, una onda alfa que es semejante a las que el cerebro genera cuando está en un estado de meditación.

Estas ondas son favorecedoras de la generación de linfocitos T que son esenciales en el funcionamiento de nuestro sistema inmunológico. De esta forma, el cuerpo vibra junto al cuenco.

Los cuencos tibetanos pueden aportar múltiples beneficios a nuestro organismo, ya que al equilibrar nuestro cuerpo energético logrando el equilibrio de cada uno de los siete chakras. Su sonoridad puede también limpiar nuestro campo áurico.

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Las vibraciones recorren nuestra columna vertebral y nuestro sistema nervioso a partir de la cual llegan a cada órgano y célula armonizando todo nuestro cuerpo. Nuestra salud se puede ver revitalizada ya que los cuencos tibetanos tienen efectos positivos en personas que sufren de contracturas musculares, artrosis, problemas circulatorios y neuronales, depresión o estrés.

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Las terapias sanadoras con cuencos tibetanos son muy benéficas, sin embargo, al trabajar en torno a las frecuencias y las energías, esta práctica puede no ser recomendable para personas con algunas características particulares.

Quienes tengan colocado un marcapasos o padezca problemas del corazón no deben realizar estos masajes con energías porque esto puede interferir en el dispositivo. Quienes hayan tenido alguna intervención quirúrgica deben consultar previamente con el terapeuta para determinar si es adecuado o no el uso de los cuencos tibetanos.

Quienes tengan algún implante con hierros deben también informarlo ya que será recomendable aplicar mayores precauciones para evitar sentir dolor durante la sesión como consecuencia de los metales en nuestro cuerpo. Lo mismo en caso de padecer algún tipo de problema cerebral.

Recordad siempre acudir a maestros con conocimientos sobre el tema, ya que el uso de los cuencos tibetanos requiere de gran destreza y experiencia.

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Cómo sanar y limpiar los chakras con cuencos tibetanos en casa

Es sumamente sencillo. Solo necesitas situarte en un lugar cómodo, relajado, donde estés tranquilo/a y nadie te moleste. Luego siéntate en una silla o en un sillón, o en el suelo tratando de adaptar la posición de la flor de loto.

Ahora vamos a proceder a sanar y limpiar nuestros chakras: solo tienes que situar el cuenco a la altura de tu pecho y frotar con cuidado el mazo por sus bordes, formando círculos lentamente y sin detenerte. Poco a poco empezarás a escuchar una especie de sonido vibratorio.

Trata de empezar, con cuidado, a mover el cuenco situándolo delante de tu frente mientras continúa vibrando con el movimiento del mazo (donde se encuentra nuestro tercer ojo). Sitúalo ahora a la altura de la garganta. Pasa ahora al corazón, a la zona del pecho, el abdomen y finalmente nuestra pelvis.

Es aconsejable que mientras realizas esta limpieza y sanación estés lo más tranquilo/a y concentrado/a posible.

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