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Las setas o hongos, por su aporte en proteínas, presentan una digestabilidad similar a la carne. Por ello, tratar de hacerlas más digestivas con alimentos combinados interesantes ayudará muchísimo en este sentido. Te explicamos cómo conseguirlo.

Es tiempo de setas, sin duda alguna. Y es que cada vez que el otoño llega también lo hacen sus alimentos de temporada más característicos y populares, como son a su vez el caso de las castañas o las nueces.

En el caso particular de las setas no debemos olvidarnos de algo fundamental: si deseamos pasar un día en el cambio cogiéndolas es recomendable tener conocimientos sobre ellas para evitar posibles riesgos, como por ejemplo recoger setas tóxicas que creíamos en realidad adecuadas.

Setas digestivas

Te recomendamos leer nuestro artículo sobre qué setas son comestibles, para que descubras cuáles son las setas comestibles que encontrarás más habitualmente en el campo, y cómo diferenciarlas con otras más parecidas.

Si echamos un vistazo a la información nutricional de las setas, nos percatamos de su alto aporte en proteínas (las cuales destacan precisamente por ser proteínas de alto valor biológico). Precisamente éste es el motivo principal por el cual las setas presentan una digestión ciertamente parecidas a la de la carne, de ahí que sean alimentos un poco complicados de digerir por parte de nuestro sistema digestivo.

La clave a la hora de hacer que su digestión y metabolismo sea mucho más sencillo consiste en combinarlas con deliciosos platos de ensaladas variadas con hortalizas crudas, las cuales son ricas en celulosa o fibra y agua, ayudando por tanto a neutralizar el resultado acidificante de los hongos.

No te olvides que las setas son ideales tanto para el otoño como dentro de una dieta variada y equilibrada, gracias a su riqueza proteica, interesante aporte en vitaminas del grupo B, vitamina C y minerales. Ayudan a combatir la fatiga y además son ideales en caso de anemia.

Imagen | bmann

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