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Los brotes ecológicos son alimentos nutritivo muy completos llenos de beneficios y propiedades. Pueden ser brotes de lentejas, soja, alfalfa... Te explicamos cómo elaborarlos en casa.

No hay duda que en el interior de la cubierta protectora de las semillas nos encontramos con el embrión de una nueva planta, dentro del cual a su vez distinguimos todos los nutrientes necesarios para impulsar su germinación y alimentarla. Por ello los brotes son sumamente sanos y saludables, especialmente si son ecológicos y si además los elaboramos nosotros mismos en casa.

Pero para que el brote sea adecuado es imprescindible que la semilla esté sana, contando a su vez con las dosis adecuadas de oxígeno, humedad y calor. Es lo que se conoce técnicamente como proceso de germinación (por ello también son conocidos con el nombre de germinados), y durante este proceso las semillas se transforman en un alimento ya predigerido, incrementándose su aporte y valor nutricional llegando incluso a incrementarse por cinco.

Brotes ecológicos

¿Y qué significa que sean alimentos predigeridos? Muy sencillo, básicamente consisten en alimentos que para su digestión existe menos esfuerzo a nuestro aparato digestivo.

¿Qué son los brotes y por qué son tan importantes para nuestra salud?

Los brotes son un alimento muy completo desde un punto de vista nutritivo, que se obtienen a partir de la germinación de las semillas mediante un proceso sencillo que tiene en cuenta determinadas condiciones, como por ejemplo es el caso de la temperatura y la humedad.

Por ello son considerados como alimentos llenos de vitalidad, porque en realidad nos encontramos ante uno de los pocos alimentos que consumimos cuando aún se encuentran vivos. Y con una ventaja añadida: se encuentran disponibles en cualquier época del año, solo se tarda una semana en obtenerlos y además son muy fáciles de elaborar en casa.

Su composición nutricional es equiparable al que por ejemplo podemos encontrar en frutas, verduras y hortalizas, con una diferencia importantísima: los brotes son mucho más ricos en cualidades enzimáticas y en clorofila, útiles por sus beneficios revitalizantes, para la prevención de la anemia y antitóxicas.

brotes

Haz tus propios brotes en casa, paso a paso

El proceso de germinación de las semillas es en realidad muy sencillo. Tanto que puedes hacer tus propios brotes y germinados fácilmente en casa. Solo necesitas semillas ecológicas, que no tengan pesticidas, no hayan sido manipuladas, ni dañadas, ni tostadas. Puedes escoger aquellas que más te gusten: germinados de alfalfa, girasol, guisantes, lentejas…

¿Qué necesito?

  • Las propias semillas
  • 1 colador fino
  • 1 gasa de tela
  • 1 bote de cristal
  • 1 cinta elástica o goma

¿Cómo hacer los brotes en casa?:

Para conseguirlo solo debes seguir los pasos que te indicamos a continuación:

1. En primer lugar enjuaga las semillas crudas bajo el grifo ayudándote de un colador fino. Es mejor utilizar solo agua fría.

2. Ponlas en un bote de cristal y añade el doble de agua. Déjalas en remojo durante toda la noche (o al menos durante 12 horas).

3. Por la mañana, o pasadas las 12 horas de rigor, coloca una gasa de tela a modo de tapa y asegúrala con una goma o cinta elástica. Luego vuelca el bote para retirar toda el agua.

4. Vuelve ahora a repetir el proceso volviendo a llenar el bote con el doble de agua. Vuelve a colocar la gasa y nuevamente vacía el bote de agua. Así varias veces, para que finalmente en el último enjuague termines agitando el bote con energía para que las semillas queden sueltas y no se amontonen.

5. Deja el bote boca abajo en un lugar con temperatura templada y aireado, donde no le dé la luz directa. Repite el proceso de enjuague con agua y escurrido tres veces al día.

6. Comprobarás como entre 3 y 7 días tus brotes habrán germinado. No obstante, si deseas que los brotes tengan una raíz más grande deberás prolongar el enjuague y escurrido durante algunos días más.

7. Eso sí, aquellas semillas que observes que no brotan debes separarlas del resto de semillas para evitar que terminen todas por pudrirse.

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¿Cómo conservarlos fácilmente?

Los brotes se conservan muy bien en el frigorífico siempre y cuando estén bien escurridos y se encuentren totalmente secos. Eso sí, es aconsejable conservarlos hasta dos semanas como máximo.

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