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¿Te cuesta estudiar? Te ofrecemos las mejores técnicas de estudio, fáciles y eficaces, que te serán de gran ayuda a la hora de aprender a estudiar, y que sobre todo, te ayudarán a conseguir tus objetivos.

Conforme los alumnos van subiendo de nivel académico, las exigencias y las cantidades de tareas y temarios a estudiar van siendo mayores. Los alumnos se van dando cuenta poco a poco de que estudiar la tarde antes de un examen ya no es posible, pero ¿y ahora?.

Normalmente no prestamos atención a las técnicas de estudio hasta que el niño llega a cursos superiores y el estrés aparece al no saber cómo gestionar todas las cosas que ha de hacer con “¡el poco tiempo que le queda!”.

Cómo aprender a estudiar con estas técnicas de estudio

Es por ello que debemos cambiar esta visión y comenzar con estas técnicas prácticamente desde que el niño comienza su escolarización.

¿Qué son las técnicas de estudio? Consejos útiles a tener en cuenta

Una técnica de estudio podría definirse como aquel o aquellos métodos que facilitan el aprendizaje.

A lo largo de este artículos señalaremos algunas de las más eficaces teniendo en cuenta por supuesto que cada persona aprende de un modo diferente y que lo que para muchos funciona para otros no.

Mismo horario y mismo lugar de estudio

Aunque parezca algo menos importante, emplear siempre el mismo horario y el mismo lugar de estudio prepara a nuestro cuerpo para ponerse en acción de estudio. Es importante recordar que el ambiente de estudio ha de ser relajado y hemos de retirar aquellas distracciones que nos alejen de nuestro propósito.

Organización de las tareas a realizar

Una vez sentados con todo lo necesario a mano hemos de decidir cómo comenzar nuestra jornada de estudio. Sin duda hemos de comenzar por aquellas tareas que nos resulten más tediosas o más complejas ya que al comienzo de la jornada estaremos más frescos y con más motivación. Conforme avanzamos en el tiempo de estudio la atención va decreciendo y nos va costando más.

estudio-organizacion

Además de organizar las tareas diarias es conveniente establecer calendarios repartiendo en el tiempo aquellos aspectos que requieran mayor duración de estudio, tales como exámenes y trabajos. De esta manera no nos encontraremos con cantidades de trabajo imposibles de gestionar en poco tiempo.

Ser realistas a la hora de organizar las tareas

Todos somos conscientes de nuestra capacidad de trabajo, y pese a que con la práctica de la misma esta va aumentando, en un principio es de máxima importancia adecuar nuestros objetivos a nuestras posibilidades.

Es preferible marcarnos bajos objetivos e irlos adecuando poco a poco con respecto a nuestra capacidad que marcarnos objetivos imposibles y sentir cada día la frustración de no alcanzarlos ya que este hecho hace que la motivación decrezca.

Realizar descansos

Alrededor de los 60 minutos de estudio continuo (en el adolescente o adulto) la atención baja notablemente y la fatiga aparece. Es preferible emplear descansos de 10 o 15 minutos que continuar, ya que si no realizamos descansos, la efectividad es menor y necesitaríamos más horas de estudio para aprender los mismos contenidos.

Leer activamente

Cuando nos encontramos con un temario no resulta suficiente leerlo y releerlo para aprenderlo. Es muchísimo más eficaz leer detenidamente a la vez que subrayamos y realizamos anotaciones en los márgenes que posteriormente nos sirvan para realizar esquemas o resúmenes.

Resúmenes y esquemas

Una vez analizados los contenidos a estudiar resultará más sencillo retenerlos si los “hacemos nuestros”. Es decir, si los escribimos y resumimos con nuestras propias palabras.

esquemas-estudio

Trucos de memorización

Existen varios métodos como por ejemplo recitar en voz alta, realizar una pseudopresentación para asistentes invisibles, inventar frases creativas que nos den pistas (Hidrógeno, Litio, Berilio = Hay Linternas Bellas), usar cartas de preguntas y respuestas hechas a partir de los conocimientos y jugar en grupo, etc.

Proponernos pequeños objetivos

La automotivación es muy importante cuando hablamos de estudio, por ello hemos de ver cómo poco a poco vamos avanzando y consiguiendo pequeños objetivos. Por ejemplo, supongamos que para el día de hoy debemos de memorizar 5 páginas de nuestro temario. Bien, pues podemos recompensarnos con cada página aprendida con una actividad lúdica que dure no más de 15 minutos.

De esta manera y con este pequeño juego iremos de objetivos pequeños (una página) al objetivo deseado (las 5 páginas diarias).

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Mensajes positivos

Finalmente tenemos que ser buenos con nosotros mismos y bombardearnos con mensajes positivos del tipo: ya te has aprendido más de la mitad del temario, eres capaz de terminarlo hoy, hoy es el primer día y has organizado todo el estudio e incluso has mirado el temario, etc.

Estudiar no es sencillo, pero si encima nos cargamos la espalda con sentimientos de frustración e incapacidad, el camino se hará mucho más arduo.

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