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¿Es cierto que comer carne de caballo es malo para la salud? ¿O se está incidiendo erróneamente en esta afirmación por parte de muchos medios de comunicación? Te desvelamos la realidad.

carne-caballoA raíz de toda la polémica aparecida después de la publicación del informe la calidad de las hamburguesas de supermercado según la OCU, en el que se constató la existencia de trazas de ADN de caballo en hamburguesas de determinadas marcas, y sobretodo luego de que se descubriera que algunos productos de la marca Buittoni (Nestlé) contenían carne de caballo en lugar de carne de vacuno, parece existir muchísimas dudas sobre los supuestos efectos de la carne de caballo en la salud.

Más concretamente, casi parece que en los medios de comunicación se haya instaurado una especie de duda constante sobre los efectos de esta carne en la salud por el mero hecho de encontrarnos con productos presuntamente de carne de vacuno que originalmente contenían este tipo de carne, instalando en el consumidor la idea de que es un producto cárnico peligroso o negativo.

Como vemos, el problema evidente es que nos encontramos ante un fraude para el consumidor, que compra un producto pensando que ha sido elaborado con carne de vacuno cuando en realidad contiene un determinado porcentaje de carne de equino, no informando de ello en el etiquetado. Poco tiene que ver originalmente con que si la carne de caballo es en realidad buena o beneficiosa para nuestra salud.

¿Es malo comer carne de caballo para mi salud?

No debemos confundir la existencia de un engaño al consumidor que compra productos elaborados con carne de vacuno cuando en realidad tiene carne de caballo, con que ésta sea una carne mala o negativa para la salud.

Nada más lejos de la realidad: la carne de caballo, como ya te indicamos en nuestra nota dedicada a los beneficios de la carne de caballo, es incluso una de las carnes nutricionalmente más saludables que existen, gracias sobretodo a su altísimo contenido en proteínas de calidad, minerales y ácidos grasos omega 3.

Su consumo de hecho está recomendado en la dieta infantil, para mujeres embarazadas y deportistas, además de para todas aquellas personas que deseen consumirla.

Por tanto, podemos responder de forma positiva: la carne de caballo es una carne sumamente saludable, y recomendada dentro de una dieta variada, sana y equilibrada.

Pero no podemos olvidarnos de algo fundamental (y es precisamente esta cuestión la que ha provocado que muchas personas tengan dudas sobre los supuestos efectos de esta carne en la salud): al igual que ocurre con todo producto cárnico, se debe asegurar al consumidor que la carne de caballo no solo ha pasado todos los controles sanitarios y de seguridad adecuados, sino que incluso esos equinos se han destinado exclusivamente al consumo humano.

Se incide en esta última parte, porque en algunos de los productos cárnicos se han descubierto sustancias químicas, probablemente porque en un primer momento esos caballos no estaban originalmente destinados al consumo humano.

Podemos resumir, por tanto, que la carne de caballo es una carne incluso recomendada dentro de una dieta equilibrada y sana, siempre y cuando haya pasado por los controles sanitarios pertinentes (como ocurre, en definitiva, con cualquier tipo de producto cárnico).

Pero, ¿por qué desde los medios de comunicación se deja entrever que la carne de caballo puede ser mala para la salud?

Probablemente por desconocimiento, especialmente por parte de aquellos medios de comunicación que pretenden conseguir audiencia con este tipo de polémicas, de forma que una información mal dada o dada a medias lo único que consigue finalmente es dejar en duda al consumidor.

Tal vez nos encontremos ante un problema claro de interpretación, y sobretodo de no dejar claras las cosas: lo que aquí ha ocurrido es que se ha estado vendiendo carne de caballo como si fuera de vacuno (a partir de productos elaborados con ella), y no se ha informado como tal al consumidor a partir de un correcto etiquetado; es decir, nadie ha enfermado por comer carne de caballo porque en realidad, como cualquier carne y siempre y cuando no se exceda en su consumo –como sucede en definitiva con cualquier otro alimento-, es tanto o incluso más saludable que la carne de pollo.

En este sentido se debe incidir efectivamente en la duda de si esos productos han pasado los controles de seguridad pertinentes, ya que al engañar al consumidor a través del etiquetado, no se le está asegurando igualmente que esa carne sea segura y que por tanto no haya peligro al consumirla, al desconocerse a su vez su procedencia. Además, es lógico suponer que si esa carne no aparece en la composición del producto en cuestión, ¿quién podría asegurar que efectivamente ha pasado por los controles sanitarios exigidos?.

La conclusión es más que evidente: si deseas consumir carne de caballo, lo mejor es comprar aquellos productos en cuyo envasado se asegure que la carne ha pasado todos los controles necesarios. Aunque en definitiva, nos encontramos ante un consejo que igualmente se tiene que dar al comprar el resto de carnes…

Imagen | NatalieMaynor

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