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¿Quieres hacer cenas ligeras, bajas en grasas y llenas de nutrientes esenciales? Te proponemos 5 recetas sencillas y fáciles de preparar en casa.

Aunque no lo creas la cena es también una de las comidas más importantes del día, y no solo el desayuno. A pesar de ello, son en realidad muchas las personas que tienden a olvidarse de ella, tratando de cenar cualquier cosa o incluso saltándose la cena (de la misma forma que, de hecho, pueden igualmente saltarse el desayuno).

Debemos tener en cuenta que la cena supone la última comida del día, y la última antes de irnos a la cama y –por tanto- comenzar un periodo de ayuno mientras dormimos que tiende a durar entre 6 a 8 horas aproximadamente.

Las 5 mejores recetas parar cenar ligeramente

Dado que durante la noche no quemamos tanta energía como a lo largo del día, cuando estamos en movimiento y realizamos nuestras actividades diarias, es importante que la cena suponga entre un 20 a un 25% de las calorías que consumimos cada día.Y lo ideal precisamente es que esa comida sea lo más ligera posible, baja en grasas y rica en proteínas.

¿Sientes que tus cenas últimamente están siendo marcadas por los villanos de la nutrición (muchas calorías, grasas saturadas y excesos de sodio)? Puedes recuperarte empezando desde hoy.

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En este artículo te daremos cinco opciones que puedes variar durante la semana para tener distintos sabores saludables que no te aburrirán. Todos los nutrientes que necesitas para la última comida del día están incluidos en estas recetas. A continuación te presentaremos cómo podrás conseguir una buena alimentación y un cuerpo más saludable:

5 deliciosas recetas para que tus cenas sean ligeras

1. Rollitos de jamón y piña

Esta receta es bastante sencilla, pero debes tener mucha precaución para un buen resultado. Para complementarla bien, puedes cocer un huevo y escoger un par de hojas tiernas de lechuga. Todo debe estar bien picado: la piña y el huevo cocido en cuadritos, la lechuga en pedazos proporcionales a cada bocadillo y el jamón en orientación vertical para envolver todos los ingredientes en rollitos.

Al enrollarlos todos, pínchalos con un palillo como si fueran pequeñas brochetas. Finalmente guárdalos en la nevera para servirlos fríos.

2. Ensalada de rúcula, camarones y aguacate

Si eres amante de los alimentos del mar, te decimos que la cena es la comida del día perfecta para incluirlos. Una buena forma de hacerlo es a través de una buena ensalada que prepararás con una buena porción de rúcula, acompañada con camarones frescos pelados y cocinados a la plancha y un aguacate picado.

ensalada-rucula

Prepara un delicioso aderezo con aceite de oliva, el zumo de medio limón, pimienta (preferiblemente molida por ti) y sal al gusto. ¡Buen provecho!

3. Tabule de pepino y atún

Algo ligero y diferente para terminar bien el día. Debes poner en un bol los siguientes ingredientes: cuscús, pasas, cebolla y pimentones. Todo picado en los tamaños más mínimos que puedas. Agrégale el zumo de un limón y de esa misma cantidad, debes agregar agua. Luego de este paso, debes tapar el bol y dejarlo reposar en la nevera por un par de horas.

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Pica suficiente perejil y tomate, también lo más pequeño que puedas y mezcla nuevamente. Ahora, para servir, agrega sobre el plato una buena porción de atún y rodéala con la ensalada que estuviste reposando en el refrigerador. Así de simple.

4. Sándwich de salmón con aguacate y crema de queso

Sal de la rutina con esta cena rápida y sabrosa. Utilizando pan pita, haz un sándwich de salmón (que puedes fácilmente sustituir por pollo, si no eres amante de comer pescado) agregándole tomate, lechuga, aguacate y una crema de queso aliñada con un poco de cebollín picado en pedazos muy finos. Es sumamente simple de preparar.

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5. Sopa de berenjena

Deberás empezar lavando y cortando un cebollín y una cebolla en juliana. Calienta aceite en una cazuela hasta que tome color, para luego agregar berenjenas cortadas en cuadros. En este punto hay que darle vueltas mientras le agregas una cucharada de pimentón dulce y una rama de tomillo.

Ahora, sería ideal utilizar caldo de verduras para agregar a la cazuela, pero también puedes agregar agua mineral y dejar que se cocine un buen rato hasta que la berenjena esté realmente tierna. Agrega sal a tu gusto, siempre probando el resultado.

Cuando esté lista tu sopa, agrega queso parmesano, pero solo un poco.

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