Hace ya algunos meses, la Universidad de Harvard y Cambridge dieron a conocer una lista realmente interesante, en donde se recogían un total de 20 consejos para mejorar nuestra calidad de vida, especialmente de aquellas personas que desean unos cambios sencillos y fáciles de seguir para poder, entre otros aspectos, tener una salud buena y un estilo de vida sanos.
A continuación te recogemos resumidamente algunas de las cuestiones más interesantes:
¿Alguna excusa para no seguir, a ser posible, algunos de estos interesantísimos, fáciles y sencillos consejos? Recuerda: mejorarán tu vida.

Son cientos de millones las personas que, según tres importantes organizaciones de la salud, deberían estar -en la actualidad- monitorizando su presión arterial en su propia casa.
Y es que tal y como ha afirmado la doctora Suzanne Oparil, profesora de medicina de la Universidad de Alabama en Birmingham, existen un total de 72 millones de personas que tienen hipertensión (presión arterial alta) y 25 millones más que tienen prehipertensión.
El resultado de monitorizarse en nuestra propia casa lleva a un mejor control de la presión arterial, algo que reduce el riesgo de ataque cardiaco, accidente cerebrovascular, insuficiencia renal y muerte repentina.
En especial, se han realizado una serie de recomendaciones fundamentales que deberían de ser seguidas:

En algún momento de sus vidas, miles de personas en España y en el mundo han pensado en seguir una dieta para perder “esos kilos que les sobran” que han ido acumulando casi sin darse cuent.
Este comportamiento es frecuente y en muchas ocasiones da resultado, porque pesar algo más de la cuenta no es una enfermedad: se trata sólo de sobrepeso.
Pero, ¿qué sucede cuando no hablamos de “unos” kilos de más, sino de “muchos”? ¿Por qué hay personas obesas? ¿Qué es la obesidad? ¿Tiene cura?
La obesidad es una enfermedad crónica que debe ser tratada correctamente para evitar la aparición de otras muchas enfermedades. Requiere un tratamiento dietético, ejercicio físico adecuado a las posibilidades del paciente, a veces un tratamiento farmacológico o una interveción quirúrgica, y casi siempre apoyo psicológico.
Juan Madrid Conesa te ofrece en este libro todos los datos necesarios para evitar el sobrepeso y luchar contra la obesidad, pero sin comprometer tu salud.
Puedes adquirir cómodamente desde casa este libro pulsando aquí.
Ficha técnica
Autor : Juan Madrid Conesa
Editorial : Espasa Practica
Año de edición : 2002
Un reciente estudio llevado a cabo por la doctora en psicología Sonia Rodríguez Ruiz (Universidad de Granada), ha analizado los diferentes mecanismos -tanto psicológicos como fisiológicos- que llevan aparejados un deseo irresisteble por comer chocolate.
Según la investigación, el chocolate provoca un conflicto motivacional de aproximación y de rechazo, un querer y no poder, algo que vendría a estar relacionado cuando una persona necesita de manera impetuosa comer chocolate.
Diversas teorías apuntarían que el cacao contiene una serie de sustancias adictivas, actuando como una “droga” al hacernos sentirnos bien; en tal manera que recurriremos a ella cuando estamos con estados de ánimo bajos o negativos, como pueden ser el caso de la ansiedad, la depresión o el estrés.
Según la investigadora, comparando entre hombres y mujeres, es esta última quien sufre una mayor atracción por las chocolatinas o los bombones, especialmente porque, a nivel social, se le exige estar delgada. Al comerlos, experimenta un sentimiento de culpabilidad que los hombres en muy pocas ocasiones padecen.
¿En qué consistió el estudio?

La gayuba crece en el Norte de Europa, Asia y América. Con la traducción de su nombre latino “uva de oso”, ha referencia a la predilección de estos animales por sus frutos, los cuales presentan una textura y un sabor ciertamente desagradable.

Sus hojas son muy verdes, pequeñas y perennes, muy apreciadas desde siempre por sus propiedades terapéuticas.
Éstas contienen una sustancia denominada arbutósido, que se metaboliza en hidroquinona y es eliminado a través de la orina. Posee unas interesantísimas propiedades antibacterianas contra la Escherichia coli, el agente patógeno responsable de numerosas cistitis (infecciones de las vías urinarias).
Es una fuente importante de taninos de propiedades antiinflamatorias y diuréticas, lo que favorece el aumento del volumen de la orina y la eliminación renal de la urea.
La raíz del jengibre es utilizada en la actualidad en China desde hace miles de años tanto como condimento, como por sus conocidas propiedades terapéuticas.
En su propia composición, destaca un aceite esencial y sus principios amargos, a los que fundamentalmente se deben propiedades estimulantes, aromáticas y estomáquicas.
No obstante, los últimos estudios que se han llevado a cabo han puesto de manifiesto una actividad muy más específica y, ante todo, profunda.
Y es que, al parecer, el jengibre ejerce una interesantísima acción antilipidémica, siendo eficaz, por ejemplo, en casos de mareos producidos por los viajes, debiéndose ingerir unos veinticinco minutos antes de viajar.
Gracias a sus propiedades estimulantes, cuestión que analizaremos en profundidad en un futuro, es aconsejado en caso de cansancio o fatiga sexual.

En la dieta común, el aguacate es considerado como uno de los alimentos más nutritivos, especialmente por las propiedades y los beneficios que éste posee.
En particular, porque recientes estudios han demostrado que el aguacate puede ser una de las frutas ideales para bajar nuestros niveles altos de colesterol.
Además, se sabe que constituye una fuente rica en ácido fólico, realmente indispensable sobre todo durante el embarazo; y aporta potasio, un mineral que como sabemos es bueno para el sistema nervioso.
Para finalizar, debemos indicarte que contiene 12 de las 13 vitaminas existentes, siendo la más abundante la vitamina E.
¿Alguna excusa para no comernos esta deliciosa fruta?

Originario de China y Japón, el ginkgo es un árbol que cuenta con más de 200 millones de años de antigüedad.
Y es que además de ser el único superviviente de absolutamente todos los cambios tanto geológicos como climáticos acontecidos en la tierra, parece ser que ha resistido a las diferentes contaminaciones más graves del siglo XX.

La acción de este árbol parece estar directamente relacionada con la sinergia entre sus diferentes compuestos, revelándose especialmente eficaz en el alivio de los problemas circulatorios, pues se conoce que sus principios activos permiten dilatar las venas, las arterias y los capilares, así como mejorar la microcirculación y la viscoelasticidad de la sangre, algo que previene la formación de coágulos.
Además, diversos estudios han demostrado que el ginkgo posee un beneficioso efecto sobre las facultades del aprendizaje y la memoria, al aumento de la circulación cerebral, y al aporte de oxígeno y de nutrientes esenciales.
Es por ello por lo que está especialmente recomendado para el tratamiento de los problemas de memoria y las alteraciones de las funciones cognitivas (asociadas al envejecimiento).
El ginkgo, ideal para:
- El envejecimiento (antioxidante).
- Pérdida de memoria (trastornos circulatorios cerebrales).
- Claudicación intermitente (trastornos circulatorios periféricos).


Como conocimos en la anterior nota ( Homeopatía: curar por semblanzas ), la homeopatía cura por “semblanzas”, no por “contrarios”. Esto es, en medicina “tradicional” la enfermedad es vista claramente como un auténtico enemigo al que debemos derrotar; sin embargo, la homeopatía tiene una visión mucho más global, ayudan
do a los mecanismos de defensa naturales a superar la enfermedad.
Otra diferencia muy importante es la individualización del tratamiento en sí, en tal manera que los remedios homeopáticos actúan sobre todas las esferas del individuo, de la propia persona, tanto desde un punto de vista físico como emocional.
La persona es considerada como un “todo“, y no sólo se considera la enfermedad, sino que se atiende a las necesidades de cada individuo, de tal forma que en una consulta homeopática podemos encontrar a dos hermanos que consultan por el mismo problema pero que, sin embargo, reciben tratamientos distintos.
Algunos principios homeopáticos en la medicina “tradicional”
Si bien sus fundamentos empíricos y teóricos no son aceptados por ninguna organización científica o médica importante, existen algunos principios en los que se fundamenta la homeopatía, como puede ser el caso de las vacunas, en las que se utilizan el germen causante de la enfermedad para estimular las defensas del organismo, evitando que ésta se produzca.

La Homeopatía es un sistema de tratamiento que nació a principios del siglo XIX aproximadamente, que emplea remedios carentes de ingredientes químicamente activos.
Su creador fue el médico y químico alemán Samuel Hahnemann, al que se le deben fundamentalmente las bases de la homeopatía moderna, las cuales quedaron recogidas en un libro que aún hoy constituye una verdadera “biblia” para los homeópatas.
El comienzo de la Homeopatía
La Homeopatía surgió a comienzos del siglo XIX, ofreciéndose en especial como una alternativa para la medicina natural de entonces, basada en la teoría de los humores hipocrática (teoría acerca del cuerpo humano adoptada por los filósofos y físicos de las antiguas civilizaciones griega y romana), y cuya forma terapéutica contaba con la sangría y la purgación como modos principales.
Los remedios homeopáticos se preparan diluyendo repetidas veces un agente curativo; generalmente en tal grado que ni siquiera queda una molécula de la sustancia original.
Sus bases se formularon en el siglo XIX; sin embargo, los principios en los que se fundamenta ya habían sido descubiertos en un comienzo por Hipócrates, médico griego que vivió en el siglo V a.C,.
Tal y como se puede entender, la homeopatía es una técnica terapéutica que se basa en el principio de curar una cosa con la similar, lo que consiste básicamente en administrar al enfermo sustancias que, a grandes dosis, provocan síntomas similares a los de la enfermedad.
No obstante, el secreto de esta terapia está en que estas sustancias son administradas en cantidades tan pequeñas que, en lugar de provocar la enfermedad, tienen un efecto contrario, ayudando al organismo a superarla.
Un ejemplo de aplicación homeopática
Hasta cierto punto, puede ser plausible -y entenderse- que el concepto en el que se fundamenta la homeopatía no quede del todo claro.
Por ejemplo, a un paciente con fiebre el médico “tradicional” le recetaría fármacos para bajar la temperatura. Sin embargo, un homeópata le daría otro que la aumentase, al suponerse que la fiebre es un medio utilizado por nuestro organismo para combatir el trastorno.
